| El avivamiento Wesleyano
El avivamiento metodista se originó en Inglaterra y fue iniciado por un grupo de personas encabezadas por John Wesley, por su hermano más joven Charles Wesley y por George Whitefield como movimiento de renovación dentro de la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVIII, centrado en el estudio de la Biblia, y un acercamiento metódico a las Escrituras y su relación con la vida cotidiana del creyente. El término "metodista" era un apodo universitario usado inicialmente con tintes peyorativos para designar a un pequeño grupo de estudiantes de Oxford, que se estuvo reuniendo entre 1729 y 1735 con fines de crecimiento y edificación personales. Se reunían cada semana, ayunaban regularmente y se abstenían de casi toda forma de entretenimiento y lujo. También visitaban con frecuencia a pobres, enfermos y presos.
Los primeros metodistas reaccionaron contra lo que ellos percibían como apatía de la Iglesia de Inglaterra, empezaron a predicar al aire libre y a establecer sociedades metodistas por doquier. Sobresalieron por sus entusiastas sermones y fueron acusados a menudo de fanatismo. En aquellos días, miembros de la iglesia establecida temieron que las nuevas y pujantes doctrinas propuestas por los metodistas, tales como la necesidad de un Nuevo Nacimiento salvación por gracia, la Justificación por la Fe, y la acción constante y sostenida del Espíritu Santo sobre el alma de los creyentes para Perfeccionar y Santificar sus vidas, producirían efectos perjudiciales sobre las mentes ingenuas. Theophilus Evans, uno de los primeros críticos del movimiento, incluso escribió que era "tendencia natural de su comportamiento la de enloquecer a la gente, mediante la voz, el gesto y las expresiones horribles". En uno de sus escritos, William Hogarth ataca asimismo a los metodistas tildándolos de "entusiastas" llenos de "credulidad, superstición y fanatismo". Pero los metodistas resistieron los numerosos ataques contra su movimiento. (véase John Wesley y George Whitefield para una discusión mucho más completa del Metodismo primigenio).
John Wesley tuvo influencias de los Hermanos de Moravia y del teólogo holandés Jacobus Arminius, mientras que Whitefield adoptó puntos de vista más próximos al Calvinismo. Por eso, los seguidores de Whitefield se separaron convirtiéndose en Metodistas Calvinistas. No obstante, la mayoría de las denominaciones metodistas han seguido a Wesley en cuanto a su teología arminiana.
Misiones en las colonias británicas de América
A fines de la década de 1760, dos predicadores metodistas laicos habían emigrado a las colonias británicas de América dispuestos a formar sociedades de su movimiento en el nuevo mundo. Philip Embury comenzó su trabajo en Nueva York, pronto, el capitán Webb, del ejército británico, le ayudó, ellos organizaron una sociedad en Filadelfia (Pennsylvania) e hicieron otros esfuerzos de organización a lo largo de la costa. Hacia 1770, dos misioneros metodistas arribaron desde la Conexión Británica (aún no se consideraban una iglesia). Eran Richard Boardman y Joseph Pilmoor. Poco después, arribó Francis Asbury. Asbury reorganizó el trabajo metodista en las colonias del denominado Mid-Atlantic [1] (incluyendo Delaware, Maryland, New Jersey, New York y Pennsylvania) de acuerdo al modelo ya probado en la metrópoli. El conflicto interno caracterizó este período. Los misioneros desplazaron a la mayor parte de los predicadores locales e irritaron a muchos de los dirigentes locales. Debido a la guerra de independencia estadounidense (1775-1783) y a una convocatoria del propio John Wesley, todos estos misioneros dejaron su trabajo en esas colonias. Hacia 1778, el trabajo en todas las colonias del Mid-Atlantic fue reducido a solo un circuito. Aunque Asbury rechazó irse, y permaneció en Delaware durante todo este período.
Casi al mismo tiempo en que Embury comenzaba su trabajo misionero en Nueva York, un ministro ordenado llamado Robert Strawbridge iniciaba el trabajo metodista en Maryland, no trabajaron juntos, ni supieron de la existencia del otro. Strawbridge ordenó y organizó un circuito, entrenando a muchos ayudantes de influencia que se convertirían en los primeros dirigentes del metodismo estadounidense. Su trabajo creció rápidamente, tanto numérica como geográficamente, cuando los misioneros de la Conexión Británica descubrieron el trabajo de Strawbridge, lo anexaron sin dificultades a la incipiente Conexión Americana. Sin embargo, los predicadores locales continuaron trabajando lado a lado con los misioneros, más aún, continuaron reclutando y enviando predicadores locales. El metodismo al sur de Maryland, sin embargo, nunca experimentó el mismo tipo de influencia que los misioneros de la Conexión Británica tuvieron entre los metodistas de las colonias del Mid-Atlantic.
Hasta este momento de la historia metodista en la América anglosajona, con la notable excepción de Robert Strawbridge, ninguno de los misioneros o de los predicadores metodistas había sido debidamente ordenado de acuerdo a la tradición eclesiástica anglicana (los metodistas seguían sintiéndose parte de la Iglesia Anglicana), por lo tanto, la inmensa mayoría de los adherentes del metodismo americano seguían recibiendo los sacramentos (Bautismo y Santa Cena) de manos de los ministros anglicanos ya establecidos.
Al producirse la Revolución Americana, la mayor parte de los sacerdotes anglicanos escapó de regreso a Inglaterra, a Nueva York o a Canadá, en esas circunstancias, un grupo de predicadores metodistas locales fue "ordenado" para administrar los sacramentos por los propios dirigentes de las iglesias locales, esto causó una fractura entre lo que sería la facción de Asbury y los predicadores del sur. Asbury trató de solucionar la crisis convenciendo a los predicadores sureños de esperar una resolución de Wesley con respecto a esta crisis sacramental, tal respuesta arribó a los nacientes Estados Unidos de América en 1784.
En aquel momento, Wesley envió al Dr. Thomas Coke a los EE.UU. con la clara decisión de formar una iglesia metodista americana e independiente. Los circuitos metodistas locales se reunieron a fines de diciembre de 1784, el Dr. Coke tenía órdenes de nombrar a Asbury como primer superintendente general de la nueva iglesia, sin embargo, Asbury presentó a la asamblea su moción de no aceptar el nombramiento a menos que todos los predicadores votaran al respecto en esa conferencia. Así se hizo, y a partir de ese momento en adelante, los superintendentes generales en los EE.UU. recibieron su autoridad de la conferencia nacional. Más adelante, el Dr. Coke convenció a la conferencia general para que él y Asbury fueran nombrados obispos, y se agregó el título a la disciplina de la naciente iglesia. Esta decisión ha causado mucha controversia entre los metodistas a lo largo de la historia, Wesley nunca aprobó el uso del título de obispo en la Iglesia Metodista.
En 1792, la Conferencia General de la Iglesia Metodista Episcopal debatió las facultades y poderes episcopales, pero en última instancia, los delegados estuvieron al lado del Obispo Asbury. Con todo, los "Metodistas Primitivos" y los "Metodistas Republicanos" se separaron de la Iglesia Metodista Episcopal durante la década de 1790. Ambos sistemas operaron en el sudeste, presagiando los debates episcopales de reformadores posteriores.
No obstante estos conflictos, Asbury conservó el liderazgo episcopal del naciente metodismo americano y no compartió su autoridad "designada" (elegido por la Asamblea) hasta que el Obispo McKendree fue elegido en 1808. Por su parte, el Obispo Coke tuvo muchos problemas con los predicadores locales, su estilo autoritario alejó a muchos de la iglesia, pero pronto se hizo "Obispo misionero" y nunca tuvo mucha influencia en las decisiones administrativas del metodismo americano.
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