Este no es un problema solo de los chicos involucrados, es un problema de todos. Son nuestros hijos los que se pelean sin límites a la salida de un boliche, son nuestros hijos los que se emborrachan hasta perder la conciencia. Son los míos y los de todos ustedes.
Padres y madres: ¡reaccionemos! No nos quedemos de brazos cruzados, nosotros como padres tenemos un poder inimaginable, tenemos el poder de cambiar esta realidad, no deleguemos mas, no deleguemos en otros la seguridad y el cuidado de lo más preciado, nuestros hijos.
Después de estas imágenes de violencia, de descontrol, ningún padre, esté o no esté veraneando allí, debería dejar de reflexionar sobre qué responsabilidad tiene en lo que sucede en la costa. Es la única manera de hacerse protagonista de esta realidad y dejar de ser mero espectador, diciendo: "Este problema también es mí problema". Recién cuando asumimos que es nuestra responsabilidad, que es nuestro problema empezamos a pensar en causas, y recurrimos a nuestros recursos para buscar soluciones y ponernos en acción.
Que esta reflexión también nos permita pensar: "¿Y por casa como andamos?" ¿Tenemos una mirada atenta a nuestros hijos, tenemos una comunicación fluida y abierta en ambos sentidos con ellos, les pusimos y les ponemos límites, nuestros hijos saben que son valiosos para nosotros, se cuidan, defienden la vida, se respetan a sí mismos y respetan a los demás? No olvidemos que la independencia y la libertad, sólo son posibles con responsabilidad.
Primero nuestros hijos tienen que demostrarnos que son responsables y saben cuidarse a sí mismos y a su entorno para dejarlos solos. Si no encontramos las soluciones para nuestro entorno inmediato, busquemos ayuda, recurramos a profesionales, lo que no podemos hacer es seguir pasivos sin reaccionar.
Después de una seria reflexión, unámonos a nuestros vecinos, a otros padres y busquemos cambios en nuestra comunidad.
La autora es psicóloga de la Fundación Proyecto Padres
Fuente: Hacer comunidad.org diario “la Nación” |